martes, 21 de diciembre de 2010

SINDESCARGAS



La ministra de Cultura Ángela González-Sinde

¿Qué es lo que pega un domingo de invierno frio y lluvioso? Pues claro, cojerte el portátil y tirarte en la cama para ver una buena película o el siguiente capítulo de tu serie favorita, claro está, a través de internet.
Lo que en los últimos años se ha convertido prácticamente en deporte nacional, está a punto de pasar a la historia, si se aprueba la disposición adicional que regula la descarga de contendios de Internet, que se encuentra dentro de la Ley de Economía Sostenible. La más conocida como "ley sinde" debe su nombre a la ministra de cultura Ángeles González-Sinde, que se ha autoproclamado en abanderada número uno en esta cruzada contra todo lo que huela a violación de derechos de autor.
Si el Congreso de los Diputados aprueba la polémica ley, habrá un antes y un después en los hábitos de consumo de internet. Páginas como "pelisyonkis", "seriesyonkis", "cinetube", "megaupload", que hoy día generan hasta el 70% del tráfico de datos en internet estarán condenadas a la desaparición.
La ley prevé la creación de una comisión de Propiedad Intelectual, que sería la encargada de decidir sobre el cierre de determinadas páginas webs, si éstas son sospechosas de violar cualquier tipo de derechos de autor. Aquí está el punto controvertido. Dicha comisión dependería directamente del Ministerio de Cultura, por lo que muchas voces contrarias a la ley ven en ella el brazo prolongado de los partidos políticos.
Desde luego la aprobación de la "ley sinde" supondría el primer paso para empezar a legislar, el intocable espacio de flujo libre, que hasta ahora había sido internet. La tentación de ir cerrando páginas a diestro y siniestro, si los contenidos de las mismas no agradan a las altas esferas del gobierno o a las grandes coroporaciones parece estar en el aire. La intención de querer proteger la propiedad intelectual, no debe convertirse en la excusa para empezar a censurar a placer.
Es justo esto lo que temen la mayoría de los usuarios de internet, y para protestar ante dicha regulación las webs más conocidas de "streaming" y descargas online cerraron sus puertas el domingo 19 de diciembre durante 12 horas.

Así amaneció la página de pelisyonkis.com

La otra cara de la moneda son los artistas, músicos, y productoras de cine que ven como sus ventas van de capa caída y muchas veces el gran esfuerzo que supone producir un disco o escribir un libro no merece la pena, por no hablar ya de su poco rendimiento económico.
Estamos claramente ante una sociedad que está acostumbrada a obtenerlo todo gratis. Si quiero un libro me lo bajo de internet, si paso de pagar la entrada del cine, veo la películua online.
Pocos por no decir nadien entraría en una gran superficie para robar un libro o chorizear un dvd. Sin embargo conseguirlos a través de la red parece lo más normal del mundo.
Quizás portales de descargas legales que ofrecen sus productos a unos precios asequibles, tales como "I-Tunes" o "Napster", pueden ser la alternativa para contentar a las dos partes, tanto a los consumidores como a los producutores de cultura.
Pero quizás, también, ya sea demasiado tarde.

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