miércoles, 23 de marzo de 2011

CHECKPOINT

El documental del israelí Yoav Shamir nos muestra la dura y al mismo tiempo patética realidad en los llamados "Checkpoints". Son al rededor de unos 500 puntos de control que el ejército de Israel tiene instalados en la frontera que separa al país hebreo de Palestina. A diario los soldados israelíes pueden desarrollar su papel de fuerza de ocupación y demostrar que son ellos los que mandan aquí. Da igual que los ciudadanos palestinos tengan que ir al trabajo o que una mujer quiera acudir al médico con su hijo pequeño porque éste se encuentra enfermo. El pasar o no pasar se convierte todos los días en un juego de lotería. Y todo sobre territorio palestino.
Desde 1967 el ejército israelí ocupa y controla Gaza. Miles de palestinos tienen que pasar los "Checkpoints" para ir al trabajo, acudir al médico, visitar a sus familiares o simplemente volver de nuevo a sus casas. Por miedo a posibles ataques terroristas los soldados van armados hasta los dientes. Una forma de demostrar su poderío y a la vez de intimidar a los que quieren cruzar. Sin embargo son los primeros planos de sus caras, los que nos permiten ver lo que sienten de verdad. Más allá de sus metralletas M-16, cascos y chalecos antibalas los gestos nos hacen intuir sus estados de ánimo. Unos pocos parecen muy incomodados, incluso avergonzados por el papel que les ha tocado ejercer; a otros se les nota el nerviosismo y el miedo; sin embargo tambíen están los que verdaderamente parecen disfrutar de la humillación hecha sistema. Así se explican las vejaciones que se cometen todos los días.

Ciudadanos palestinos obligados a mostrar el contenido de sus bolsas en un punto de control.

Palestinos tienen que esperar varias horas bajo la lluvia o en mitad de un temporal de nieve para luego ser devueltos sin justifación alguna. Muchas veces son factores personales que deciden sobre el "sí puedes pasar" o el "hoy por aquí no pasa ni dios". Que estos encontronazos entre ciudadanos palestinos y soldados israelíes tienen graves consecuencias políticas y sociales parece algo lógico. Fomentan el odio y hacen cada vez más grande la brecha entre los dos pueblos.
"Mirad como nos tratan, nos tratan peor que a perros" exclama un profesor palestino que lleva horas haciendo cola para ir al colegio en el que trabaja. A Naciones Unidas no parece interesarle mucho. Recientemente Estados Unidos ha vetado una resolución en el Consejo de Seguridad que exigía la desparición de varios puntos de control.

Otro ciudadano palestino mendigando por poder volver a su casa en el punto de control de Nablus.

"Ellos son animales, no son humanos " o " ¿qué quieren filmar aquí animales, animales como el Discovery Channel"? Frases así pronunciadas por un soldado israelí son díficiles de entender. Más teniendo en cuenta que estamos hablando de un pueblo que ha sufrido la terrible barbarie del holocausto nazi. Las causas se pueden buscar en un constante lavado de cerebro que comienza ya en las escuelas de primaria. Después de más de 40 años de conflicto se está repitiendo la segunda parte del muro de Berlín. Pero esta vez con el beneplácito de la comunidad internacional. Política de alta esfera, no hay nada que hacer!
El sufrimiento que ésto supone para una población palestina y también para miles de jóvenes soldados israelíes que no tienen culpa de nada, lo muestra con crudeza este documental.



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