miércoles, 30 de marzo de 2011

Impresiones de Libia

Las manos levantadas al cielo. Los dedos forman una "V" en señal de victoria. Eso siempre, a pesar de que el desenfrenado avance de los rebeldes se ha convertido en los últimos días en una marcha parada, por no decir casi en un retroceso. Y eso que las tropas de la OTAN ya han establecido una zona de exclusión aérea. El conflicto en Libia se está prolongando más de la cuenta. No son pocas las voces que exigen armar a los insurgentes para que éstos logren derrocar de una vez por todas a "Muammar al Gaddafi", lo más parecido en dictadores a Hitler, y que todavía sigue gobernando después de más de cuarenta años.
Los paramilitares generan una imagen extraña, lejos del soldado de élite que todos tienen en mente cuando piensan en las superpotencias miliatres del mundo. Estos "hobby-combatientes" con look de "Che-Guevara" tienen algo en común. Se cuelgan las armas como si de collares se tratara y no paran de echarse fotos. Esta escasa profesionalidad es buena para el álbum de recuerdos, pero muy mala para la causa libia.

Los jóvenes luchadores que se oponen a las tropas de Gaddafi apenas tienen experiencia. Aprenden a disparar en cursos intensivos de una semana (Foto: Reuters).

Por eso Occidente se plantea dotar a estos paramilitares con armas eficaces para lograr un avance contra el enemigo común. Obama ya ha sentenciado. No contempla otra opción que no sea la salida del dictador. Pero la memoria es traicionera y nos indica que darle más potencia de fuego a desconocidos guarda su peligro. Una vez acabado el conflicto, también se puede disparar contra el gobierno nuevo o incluso contra su benévolo patrocinador. Gaddafi está dando buen ejemplo de ello y por si faltan más, ahí están los "Talibanes" en Afganistán. Dotados en su día con un buen armamento para combatir a la Unión Soviética, comenzaron una sanguinaria guerra civil, una vez echado el ejército rojo del país.
Algo parecido puede pasar en Libia. La guerra se está prolongando más de la cuenta y tanto americanos como europeos parecen no tener las ideas claras. Mientras que Francia opta por seguir bombardeando, Naciones Unidas sin embargo sólo quiere intervenir cuando haya población civil en peligro. Ante la falta de un concepto claro, está el armar a estos rebeldes, de los que no se sabe mucho. Pero ésto no será suficiente para derrotar a un dictador de la talla de Gaddafi. Si Occidente quiere ver pronto a una Libia libre de su tirano no le queda otra que apoyar a los insurgentes, tanto desde el suelo como desde el aire. Mientras que éstos clamen por la libertad y por una constitución no harán oídos a los que les prometen un país de Allah en la tierra.

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