viernes, 4 de marzo de 2011

EL AS DE LA RETÓRICA

¿Será el sustituto de Horst Seehöfer (Ministro Presidente de Baviera)? ¿Cuánto tiempo tardará en revelar a Angela Merkel? Hasta hace poco estas eran las únicas alternativas que se planteaban para la meteórica carrera de Karl-Theodor zu Guttenberg. En tan sólo dos años había conseguido pasar de la política más regional de su Franconia natal a ser el futuro canciller "en potencia", la figura más querida por las masas y los medios de comunicación.
Su ascenso se ha parado en seco. Su luz propia ha dejado
de brillar con la misma velocidad que lo ha hecho su título de doctor. "Estafador", "ladrón", "timador", son algunos de los insultos que está recibiendo estos días tras haberse hecho público su escandalo de plagio en su tesis doctoral. Sea como sea, una cosa está clara: Ha sido el político con más carisma que ha dado Alemania en los últimos años.
La primera gran oportunidad para demostrarlo le llega en noviembre de 2008. Horst Seehöfer le nombra Secretario General del CSU. Pronto va a aflorar su punto fuerte que no es otro que su gran capacidad de orador. Seguramente hubiera sido un ejemplo a seguir para los antiguos sofistas griegos. Su talento para hablar libremente, sin un discurso preparado le hace ganarse el respeto de muchos ciudadanos y también de una gran parte de la élite intelectual alemana. Si a ésto le sumamos su gran cercanía al público, a pesar de que su título nobiliario nos podría hacer pensar lo contrario, el resultado son unos índices de popularidad que suben como la espuma. Así Guttenberg se convierte en el arma universal del CSU.
En 2009 se convierte en Ministro de Economía. Sus críticos le reprochan que en plena crisis mundial brilla más por su impecable imagen y sus trajes perfectos que por sus dotes de experto en la materia. Pero es que es tan joven, tan capaz de aprender y por encima de todo tan poco "alemán".
Ya como ministro de defensa en la coalición CDU-FDP, es el primer político que utiliza la palabra de "guerra" para referirse a la intervención de las tropas alemanas en Afganistán. Por fin alguien que se atreve a pronunciar verdades, aunque sean incómodas.

Guttenberg visitando las tropas alemanas en Afganistán junto a su esposa Stephanie.

Sus habituales visitas al Hindu Kush, incluso junto con su atractiva mujer le garantizan el cariño de los soldados ahí estacionados. Eso sí, siempre acompañado de décenas de cámaras y reporteros. ¿Todo sólo un show? Sea como fuere ya se había convertido de largo en el político más querido de Alemania.
El "as de la retórica" llenaba plaza tras plaza y en sus mítinies políticos le gustaba hablar de sinceridad, de educación y responsabilidad. Finalmente han sido sus propias palabras las que le han pesado como una losa. La dimisión como Ministro ha sido la consecuencia lógica de una situación insostenible. Insostenible por el momento porque después de dejar pasar un cierto tiempo le bastará con econtrar las palabras adecuadas para reconquistar a la gran masa. Y si en algo es experto Guttenberg, es precisamente en eso.


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